Situación en América Latina

En Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y Costa Rica sí se entrega anticoncepción de emergencia en los servicios públicos de salud en situaciones que varían en cada país, y que incluyen al menos casos de violación, fallo del método o en caso de relación sexual sin protección. No obstante, en cada país existen algunas barreras que obstaculizan el acceso de las mujeres al fármaco.

Por su parte, en Perú no se entrega el medicamento dedicado en los servicios de salud. En el caso de Honduras, la Anticoncepción de Emergencia está prohibida.

Lo que necesitas saber

¿Qué es el aborto?

El término aborto se aplica a la terminación del embarazo, cualquiera que sea su causa, antes de que el feto esté capacitado para la vida extrauterina, esto puede ser antes de las  22 semanas (alrededor del cuarto mes) de gestación o cuando el feto pesa menos de 500 gramos.

El aborto puede ser:

  Espontáneo: la interrupción del embarazo se produce de forma espontánea e involuntaria.

  • Inducido: la interrupción del embarazo se hace, mediante el empleo de medicamentos o una intervención quirúrgica, después de la implantación y antes de que el producto de la concepción sea viable de manera independiente (FIGO, 1999).

 ¿Es lo mismo cuando se habla de interrupción del embarazo?

El término “aborto” no es equivalente al de interrupción del embarazo, pues si esta se realiza cuando el feto está capacitado para la vida extrauterina, su resultado final es un nacimiento, que puede ser prematuro o a término.

¿Por qué las mujeres se provocan un aborto? 

Las razones son muy diversas y dependen del contexto personal y social de cada mujer, sin embargo el objetivo común es que no se sienten preparadas para asumir la maternidad en ese momento de sus vidas, ya sea porque fueron violadas, porque no están en una relación de pareja estable, porque ya tienen el número deseado de hijas o hijos, porque no tienen los recursos económicos para hacer frente al embarazo, porque el embarazo y la maternidad interfieren con su proyecto de vida (estudio o trabajo), entre muchos otros.

No existen unas razones de más importancia o peso que otras, ya que quien establece este criterio es cada mujer en el momento particular de la vida en que se encuentra, según sus valores, sus recursos personales y sociales.

¿Qué significa despenalizar el aborto?

Despenalizar significa dejar de tipificar como delito una conducta (en este caso el aborto) castigada por la legislación penal, usualmente con penas de cárcel. En este caso específico significa que las mujeres que consienten un aborto y el personal de salud que se los realiza, no deban enfrentar un proceso judicial.

Es usual que en ciertos países, especialmente en América Latina, la despenalización del aborto se permita en ciertas causales, es decir, por causas que se consideran una excepción al delito del aborto, por ejemplo cuando el embarazo pone en riesgo la salud o la vida de la mujer, cuando el embarazo es resultado de alguna forma de violencia sexual, cuando el feto tiene alguna malformación que no le permitirá sobrevivir más allá del parto o cuando la mujer se encuentra en condiciones de pobreza.

Que el aborto esté penalizado no impide que suceda, lo que sí logra es empujar a las mujeres que lo buscan a la clandestinidad, exponiéndolas a múltiples peligros para su salud, su integridad física y hasta su vida.

¿Qué es el aborto terapéutico?

Es aquel, que como su nombre lo indica, se realiza por razones terapéuticas, es decir, cuando según criterio médico se encuentra en riesgo la salud o la vida de la mujer embarazada. Esto está establecido en la legislación de cada país, usualmente en el Código Penal. También se considera la interrupción terapéutica del embarazo, que puede ocurrir en cualquier momento del mismo y puede dar como resultado un nacimiento. 

En la gran mayoría de los países del mundo este tipo de aborto está permitido. En América Latina las excepciones son El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana.

¿Quién debería tomar la decisión acerca del aborto o la interrupción del embarazo?

La única persona que debería tomar la decisión final acerca de la interrupción del embarazo es la propia mujer. En algunos casos ella podrá escuchar el criterio de otras personas, por ejemplo su médica o médico, su pareja, su asesor espiritual, sus amigas y familiares, etc. pero ninguna de estas personas puede tomar la decisión por ella. 

Esta decisión debe estar basada en información completa sobre las implicaciones del embarazo, los procedimientos para interrumpirlo, etc. y en sus propios valores personales.

¿Por qué hay tanta polémica en torno al aborto?

Siempre ha habido mucha polémica en torno a todo lo relacionado con el cuerpo de las mujeres y con el reconocimiento de nuestra autonomía y capacidad para tomar decisiones. Durante muchísimos años, e incluso hoy, hay sectores que consideran que los padres o maridos, las iglesias o hasta el mismo Estado deben supervisar y sancionar nuestras decisiones, incluso aquellas que tienen que ver con nuestro propio cuerpo y nuestra propia vida.

Desde esa perspectiva,  se ha venido construyendo la idea de que en la decisión de interrumpir un embarazo atenta contra los “supuestos” derechos de una “supuesta” persona por nacer. Y usamos las comillas porque no se trata de categorías jurídicas claramente establecidas.

Mucho se ha debatido y se sigue debatiendo en el mundo sobre el otorgarle estatus de persona a cualquier forma de vida humana. Es una discusión compleja y no acabada, que suele despertar muchas pasiones.  Lo que no puede ponerse en discusión es el reconocimiento de que las mujeres,  embarazadas  o no,  somos seres humanos plenos y con derechos. 

Frente a los supuestos derechos de supuestas personas, nosotras hablamos de los derechos concretos de mujeres concretas: con temores y esperanzas, realidades y sueños, con proyectos de vida sobre los que deberían tener derecho a decidir.

¿Por qué hay que despenalizar el aborto, en vez de dar más anticonceptivos y mejorar la educación sexual?

Hay que hacer las tres cosas juntas. Hay que ofrecer educación sexual integral a todas las personas. También hay que facilitar el acceso a los anticonceptivos, particularmente a la Anticoncepción de Emergencia. Pero ni los anticonceptivos son infalibles ni la educación sexual es suficiente para impedir totalmente la violencia sexual ni los descuidos y fallas de las personas.

Por eso, es necesario despenalizar el aborto, es decir, no castigarlo. La ley no debería castigar a las mujeres que abortan cuando no encuentren una mejor solución al embarazo no deseado.

¿Cómo puedo hacer algo para que la gente discuta más sobre este tema? 

  • Busca información en organizaciones y organismos internacionales que trabajen el tema con base en un enfoque científico y los derechos humanos;
  • Plantea el tema en debates académicos en los centros de estudio y de trabajo cuando sea pertinente; 
  • Participa en debates públicos. Cuando veas el tema en la prensa, la televisión, la radio u otros medios, no temas dar tu opinión. Infórmate y genera debate.

Situación en Costa Rica

¿Cuál es la situación en CR?

En el caso de Costa Rica, el artículo 121 del Código Penal contempla, desde el año 1970, la figura del aborto impune cuando se encuentra en riesgo la salud o la vida de la mujer. A pesar de esto, las mujeres y personas con capacidad de gestar enfrentaban una barrera para la garantía de este derecho, ya que no se contaba con un protocolo para guiar al personal en la realización del procedimiento. 

Entre los años 2008 y 2013 dos mujeres costarricenses, Ana y Aurora, denunciaron a Costa Rica ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), luego de ser obligadas a llevar a término sus embarazos cursando con fetos que presentaban malformaciones incompatibles con la vida extrauterina. En el año 2015 Ana, Aurora, la CIDH y el Estado costarricense alcanzan un acuerdo amistoso con el compromiso de que este último hará explícitos los procedimientos para aplicar el contenido del artículo 121 del Código Penal, a través de la firma de una Norma Técnica.  

Desde el 2015 la promesa de la Norma Técnica constituyó un mecanismo de dilación para el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y otras personas con capacidad de gestación.

La Norma Técnica para el procedimiento médico vinculado con el artículo 121 del Código Penal (Decreto 42113-S) fue firmada, después de mucha espera, por el presidente Carlos Alvarado en diciembre del año 2019. Esta Norma establece que para su aplicación el Ministerio de Salud aprobará los protocolos de atención de los establecimientos de salud públicos y privados. En el caso de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) el plazo para la presentación de este protocolo era de seis meses, a partir de la firma de la Norma. En junio del año 2020 medios de comunicación dieron a conocer que la CCSS presentó ante el Ministerio de Salud dicho protocolo, pero su contenido no se hizo público. Es hasta diciembre del año 2020 que el Ministerio de Salud aprueba y da a conocer el Protocolo de Atención Clínica para el procedimiento médico vinculado con el artículo 121 del Código Penal: Interrupción Terapéutica del Embarazo.

Algunos datos sobre el aborto en Costa Rica

A pesar de que todas las otras razones para inducir un aborto están penalizadas, datos de la Asociación Demográfica Costarricense estiman que en Costa Rica ocurren unos 27 000 abortos inducidos por año, con una tasa de aborto de 22,3 por cada mil mujeres entre los 15 y 49 años, una razón de 38 abortos por cada cien nacidos vivos, “es decir en nuestro país ocurren en promedio un aborto por cada tres nacidos vivos” (“Estimación del Aborto inducido en Costa Rica, 2007”).

Es importante señalar que estos datos son del año 2007 y no hay información actualizada que nos pueda ayudar a comparar la realidad del aborto en Costa Rica en años recientes.

Situación en América Latina

¿La legislación con respecto al aborto es igual en todos los países?

No, la legislación sobre el tema varía en cada país. Existe un amplio abanico que va desde aquellos países en los que el aborto es legal (con un período de tiempo establecido), aquellos en que existen algunas causales permitidas (violación, riesgos para la salud emocional, riesgos para la salud física, riesgos para la vida, malformaciones del feto, pobreza, entre otras) hasta los que lo prohíben bajo cualquier circunstancia.

En América Latina, el aborto es legal en Cuba, Puerto Rico, Uruguay, Argentina, la Ciudad de México, el Estado de Oaxaca, Guyana y Guyana Francesa, estableciendo límites gestacionales que van de las 8 a las 14 semanas de gestación. Por otra parte, los países que mantienen la prohibición del aborto bajo cualquier circunstancia son Honduras, El Salvador, Nicaragua, República Dominicana y Jamaica.

En los otros países existen figuras de aborto impune. Las más comunes se contemplan cuando está en riesgo la salud y la vida de la mujer, en casos de violación y en los casos en que el feto presenta malformaciones incompatibles con la vida extrauterina. Sin embargo, en la práctica el acceso de las mujeres a un aborto terapéutico o un aborto impune enfrenta una serie de limitaciones, entre las que se encuentran la ausencia de protocolos para que el personal de salud pueda realizar el procedimiento, así como el recurso de objeción de conciencia por parte de personal médico para no llevarlo a cabo.

Dos ejemplos del aborto impune por causales son Chile y Colombia. En Chile se aprobó en el año 2017 la despenalización del aborto en tres causales: riesgo de vida de la mujer o persona gestante, en casos de violación y en caso de inviabilidad del feto. En Colombia, la Sentencia C-355 de 2006 de la Corte Constitucional derogó la despenalización absoluta del aborto, el cual no se considera delito cuando la continuación del embarazo pone en riesgo la vida o la salud física o mental de la mujer, cuando se presentan malformaciones en el feto que hacen incompatible su vida, y cuando se trate de violación, incesto o inseminación artificial no consentida.

El Centro para los Derechos Reproductivos ha elaborado diferentes materiales sobre  el estatus legal del aborto en el mundo  que pueden encontrarse en este enlace:

Centro para los Derechos Reproductivos: Leyes sobre el aborto a nivel mundial (https://reproductiverights.org/worldabortionlaws

Lo que necesitas saber

¿Qué es un Estado laico y qué es un Estado confesional?

En términos muy sencillos, un Estado laico es aquel en el que existe independencia y autonomía entre el Estado y las iglesias, lo cual implica que este es neutral en materia religiosa, es decir, que no apoya ni otorga privilegios a una o varias iglesias en particular. En términos estrictos, en un Estado laico las creencias religiosas no influyen sobre la política nacional pero esto es mucho más difícil de lograr en la realidad.

Por su parte, un Estado confesional es aquel en que adopta oficialmente una religión, por ejemplo, a través de su Constitución Política. Esta es una práctica que cada vez es menos común en América Latina.

¿El Estado Laico significa que las religiones están prohibidas?

No, el Estado laico reconoce y garantiza la libertad de conciencia, la libertad religiosa y la libertad de culto. Sin embargo, garantiza la igualdad y la no discriminación para todas las personas, independiente de su creencia religiosa, ya sea que se adhiera a una iglesia o a ninguna.

!Los derechos sexuales y reproductivos no esperan!

Abordaje socio-teológico feminista

El pasado 28 de mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, llevamos a cabo nuestro primer Café Cómplice virtual, con Laura Fuentes Belgrave y Silvia Regina de Lima Silva como participantes, acompañadas de Xiomara Carballo como moderadora.

Este Café Cómplice tuvo como objetivo abordar el derecho a decidir y los derechos sexuales y reproductivos desde una perspectiva sociológica y de la teología feminista, por su relevancia en estos tiempos de fundamentalismo y crisis. El diálogo fue enriquecedor y reflexivo.

Sobre las Teologías Feministas, y partiendo de que estas deconstruyen las imágenes patriarcales de dios y la identidad de la mujer que surge a partir de esas imágenes, Silvia nos relata el Mito de Eva, la mujer que inaugura al ser humano y humana, que viola la ley y es conocedora del bien y del mal, que ejerció su derecho a decidir, al sacar al ser humano de un espacio-paraíso seguro, hacia la vida en libertad, todo por amor a la sabiduría. En este mito de Eva hay mucho de lo que hoy cargamos las mujeres de culpa, de pecado, de maldad, y desde las Teologías Feministas éste se quiere resignificar.

Laura nos trae un análisis sociológico y feminista sobre la consideración y percepción de los cuerpos de las mujeres, principalmente en estos tiempos de pandemia. Así, un cuerpo de una mujer embarazada no es considerado capital pandémico, capital simbólico, ya que no tiene credibilidad al no asentarse en la movilización de recursos ligados al Covid-19. Entonces, los derechos de las mujeres no son prioridad, sus cuerpos tampoco, son más bien desechables. 

Esto se vuelve muy evidente en el caso de todas aquellas personas que se perciben como mujeres, y que están, en el marco de la pandemia, con una carga de trabajo enorme. Así, se vuelve aún más necesaria la visibilización de las poblaciones más vulnerables que quedan fuera por las políticas de bio-seguridad y por la carencia de capital simbólico que les permita tener un lugar de importancia para ser tomadas en cuenta en el marco de la pandemia.

A partir de estas reflexiones surgieron preguntas clave durante la conversación:

¿De qué forma podemos contribuir al cumplimiento de los derechos sexuales y derechos reproductivos desde el movimiento feminista?

¿En qué parte de la escala del Estado y del poder político nos encontramos las mujeres hoy? 

La pandemia visibiliza aún más las desigualdades y profundiza la feminización del cuidado. Las mujeres, especialmente aquellas en mayor situación de vulnerabilidad, están recargadas en los hogares y a nivel social. Y un grupo especialmente vulnerabilizado son las mujeres migrantes, pero también las niñas, quienes han estado más expuestas a violencia sexual.

La violencia también es pandemia.

Este contexto pandémico nos coloca en un lugar donde debemos descubrir cómo reasumir nuestras relaciones con otras personas significativas que nos importan. Imaginar cómo replantear esas relaciones, nuevas coordenadas. Ese replanteo en caso de mujeres víctimas de violencia pasa por dejar de resignificar a esas personas agresoras en sus vidas. Organizaciones de mujeres, feministas, de sociedad civil, entidades estatales deben extender sus espacios de apoyo, cuidado y atención. Es un momento para que las organizaciones de sociedad civil reaccionen y movilicen, sin perder de vista el cuidado con las medidas de bio-control, ya que las acciones autoritarias están a la orden del día.

Acá surge otro cuestionamiento: a esa referencia a la “normalidad”, “nueva normalidad”, ¿para quién? ¿para quiénes? Es tiempo de repensar las relaciones, incluyendo la relación con la naturaleza. Que sea una forma simbólica de repensarnos. Es un buen momento para pensar cómo pensamos y pensar desde dónde pensamos. Y de pensarnos con otras culturas, tradiciones religiosas, otras espiritualidades. Hay un agotamiento de los recursos y la propuesta del modelo económico que tenemos. Hay un peligro en querer regresar a la “normalidad” sin pensar en otras formas de vida, otra forma de entender cómo vivir la sexualidad, cómo ser mujer. Es un momento para apropiarnos de nuestros cuerpos, de nuestras memorias. Vamos a necesitar tiempo para cuidar nuestras heridas y cicatrices. Poder recibir la brisa suave y también los vientos fuertes de la transformación. Reconocernos como hijas del mar, hijas de los ríos, de las montañas, reconocernos entre nosotras como mujeres, como ciudadanas. Que podamos ser señoras de nosotras mismas.

Situación en América Latina

Los países de América Latina ¿Son laicos o confesionales?

A nivel constitucional Costa Rica es el único país de América Latina que tiene una religión oficial. En los otros países de la región, a nivel normativo, existe una separación entre el Estado y las iglesias, aún cuando existan otras figuras como los Concordatos (acuerdos oficiales entre los Estados y el Vaticano) o ciertos privilegios en leyes para una iglesia en particular, usualmente la católica, relativos al financiamiento o la educación religiosa en el sistema de educación público, por ejemplo.

Costa Rica se convierte en el primer país centroamericano en legalizar el matrimonio igualitario

La Colectiva por el Derecho a Decidir celebra que a partir de hoy 26 de mayo, Costa Rica se suma a la lista de países que reconocen el matrimonio civil igualitario

Entendemos que este es un paso más en el camino al reconocimiento pleno de derechos de la comunidad sexualmente diversa. Reconocemos el trabajo de muchas y muchos activistas que por años han luchado por lograr este hito histórico y esperamos que este reconocimiento legal traiga solo felicidad y seguridad a todas las parejas que elijan casarse.